" El que imita nunca iguala ", es un refrán que vengo escuchando, desde que tengo uso de razón. Los refranes, tienen el propósito de expresar de una manera coloquial, una idea u opinión acerca de algo. En este caso, se trata de expresar una opinión acerca de alguien, que a su vez está imitando a otro, sea con su actuación o ideas y/o usando sus mismos conceptos o iniciativas.
Cuando esto sucede, se dice que alguien le está "copiando", o sea tratando de imitar.
Los niños, ya sabemos que son, los mejores imitadores que existen; su naturalidad nos hace reír y a la vez admirarlos. A veces también nos hacen caer en cuenta incluso de nuestros errores, y su espontaneidad y sinceridad es algo que todos debemos imitar. Claro, todo en la vida tiene su otra parte.También se sabe de personas, que de forma mal intencionada y mostrando un falso aprecio u admiración se dedican a hacer daño a otros. Se dice que puede suceder con el único propósito de alcanzar la gloria que le pertenece a otra persona, y hasta para apropiarse de lo que no le pertenece y de lo que no ha trabajado por sí mismo, como sucede en las películas. Que triste es saber que cualquiera de nosotros podemos ser víctimas de ese tipo de actitudes.
Una imitación desmedida y malintencionada puede tirar al suelo un negocio próspero, un ministerio e incluso una buena amistad. Sucede que hay veces, en que el sentimiento de envidia y otros relacionados, van creciendo en el corazón muy sigilosamente, hasta que llega el día en que hacen estragos llevándose todo por delante. Por demás está decir, que debemos vivir conformes con aquello que Dios nos ha regalado. No todos podemos tener los talentos, preparación académica, propiedades, destrezas y carisma que tienen otros. La envidia puede ser alentada por sentimientos de baja autoestima y de ciertas carencias emocionales que pueden ser tratadas y eliminadas cuando nos esforzamos reconociendo en oración, que algo anda mal con nuestras actuaciones.
La Biblia nos enseña, que la envidia se anida dentro del corazón del hombre y de ahí es que sale manifestándose como hemos dicho antes, (Marcos 7:21-22). De esta manera es, que lo que a otros le costó noches de desvelo, trabajo y esfuerzo, viene a ser interrumpido por personas que no han podido manejar su problema a raíz de la verdad del cristianismo verdadero. Digo "verdadero" porque a veces nos escondemos detrás de ciertas creencias y costumbres que no nos permiten llegar a alcanzar, que nuestro corazón, con la ayuda del Espíritu Santo pueda ser sanado.
Analicemos nuestros corazones y comportamientos; pidamos a Dios la capacidad para poder discernir cuando nuestro comportamiento no está siendo agradable a Dios ni a los hombres.


