No le queda




Quizá le ha sucedido como a mí, que en algún momento se trata un modelo de ropa y por más que piensa en combinarlo mejor o cambiarlo de tamaño, nunca le queda bien. Se mira al espejo y piensa que en otro color se podría ver mejor, o tal vez acompañándolo con zapatos de tacón altos en vez de bajos, pero tampoco. Y de atrevernos a insistir en usarlo, solo porque nos gusta, lo más que lograremos será trasmitir un mensaje incómodo y equivocado de lo que originalmente queríamos.

Hoy quisiera comparar ésta gran verdad, con la falsa realidad de querer trasmitir equivocadamente, aquello que en realidad no somos. La vestimenta que usamos, habla indiscutiblemente de quienes somos y de cuales son nuestras preferencias, y eso no esta mal. Todos, por mas conservadores que queremos aparentar ser, siempre aunque sea de reojos miramos dos veces la ropa que escogemos. Por ejemplo, parte del éxito que podamos alcanzar en una entrevista de trabajo se deberá a la vestimenta que escojamos para la misma; así de importante es.

Pero no todo depende de eso. La realidad interior y la esencia de nuestra verdadera existencia nunca se deberá a lo que mostramos con nuestra vestimenta sea la que sea. Es un error querer ser lo que no somos; tarde o temprano seremos descubiertos. Hay personas que se esconden detrás de un puesto o de una posición que por "carambola" (como decimos en Puerto Rico) han alcanzado, y que en fin de cuentas "no le queda". "Se meten a la fuerza" dentro de una ropa, que no es de su tamaño y que ni siquiera "el color les va bien". ¿Me entiende?

Hace unos años, uno de los Clubes Exchange del lugar donde vivía en aquél momento, me invitó a hacer una presentación acerca de la labor que durante más de veinte años, realizaba con los menores maltratados de mi país. Escogí a la ligera una falda y blusa que había comprado hacía algún tiempo, porque ese día a última hora había surgido una situación, que requirió mi presencia en el albergue después de haber salido. Cuando estaba lista para salir a la reunión, mi esposo me advirtió que "la blusa no se parecía a mí y que no le gustaba".

Esa observación fue suficiente para sentirme incómoda mientras hablaba; hasta hoy veo las fotos de aquella ocasión y me río de mí. Un apuro me hizo seleccionar un atuendo que me advirtieron que no se veía bien, y pensándolo bien, no me gustaba. No fue suficiente el tener la supuesta seguridad de que había comprado el atuendo en una buena tienda de ropa de mujer. En fin de cuentas, el precio no cuenta, tampoco el "insistir que nos queda bien". Si no le queda, no le queda. 


Cuanto daño nos hacemos, cuando más allá de la vestimenta, insistimos en aparentar lo que no somos. Tarde o temprano algo sale mal. Debemos ser corteses y agradecidos, con aquellos que en realidad dominan una área del conocimiento, sea en lo ministerial o en lo profesional. Nunca seremos sin ser, y sin dudas las apariencias engañan.

En una ocasión, cuando Jesús vivía aquí en la tierra, la Biblia nos narra acerca de su intervención con los fariseos y escribas. Sabemos que estos, eran un grupo de la población que aunque tenían un gran conocimiento acerca de las leyes y los deberes de la población, estos atropellaban y humillaban, queriendo aparentar lo que realmente no eran, y además utilizar su influencia para abusar y hacer daño. Jesús les amonestó fuertemente, y así la Biblia lo registra.

Aquí, parte de las cosas que Él les dijo:

"Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro, estáis llenos de hipocresía e iniquidad."     Mateo 23:28

Como ven, es un gran error, querer ser lo que no somos. 
Es necesario entender que no todo nos queda...