Ya ha llegado el otoño, también el viento frío, hojas secas por doquier, y para algunos, nuevos propósitos de cara al fin de año. Vemos que la perfección del orden de la creación es infinito, se manifiesta con sus características específicas y "su plan" continúa; no espera por nadie.Y si pensamos en lo que dice la Biblia acerca de la perfección, lo primero que debemos tener en cuenta, es conocer lo que Dios quiere de nosotros como cristianos. Es mucha la presión que tenemos cada día, para que en adición tengamos que sentirnos presionados por la opinión de los diferentes frentes teológicos y de religiones que acostumbran cambiar de forma subliminal, aquello que ya está escrito.
Es mucho lo que podríamos hablar acerca de la "justificación" y de la "santificación", dos términos relacionados tradicionalmente cuando hablamos de "perfección"; pero no es sobre eso que quiero hablarles hoy. Si pensamos en ser justos, sin duda solo lo podemos considerar mediante el plan de redención de Cristo, por amor a nosotros. A causa de nuestros pecados, somos pecadores, pero mediante Él podemos ser justos. Por otro lado, el ser justos por nuestros méritos, sería imposible porque no somos dioses. Solo Jesús el Mesías nos hace merecedores de alcanzar la perfección.
Siempre me ha gustado mucho lo que la Biblia dice en el Salmo ocho, acerca de nosotros los seres humanos. Todos los versículos son una expresión que parece salir de lo más profundo del corazón del Salmista David. El verso cinco dice:
- "Le haz hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra"
La perfección es algo, que como cristianos nunca se debe perder de vista. Pero lo más importante, no debe ser cuánta perfección hemos acumulado, ni en la categoría en que nos encontramos. Sino que podamos tener en cuenta, muy seriamente, cuánto estamos aportando cada día, al sencillo y muy personal empeño, para ser mejores ciudadanos, mejores amigos y mejores cristianos. Que nuestra vida refleje el amor de Dios, con acciones sinceras y agradecimiento profundo, por la hermosa oportunidad de salvación; por tener un Dios que nunca nos falla aún en los peores momentos.
Porque un día tendremos la oportunidad, de ver a un Dios perfecto cara a cara... a ese mismo Dios que nos ofrece la oportunidad y la esperanza, de alcanzar llegar hasta allí.


