¿ Se imagina cuan efectivo podría ser el poder eliminar por unos minutos el ruido o las interrupciones a su alrededor ? Se dice que el silencio ayuda a aumentar la concentración, reduce el estrés y ayuda a prevenir los accidentes cerebrovasculares y que es tan efectivo como el dormir. Pero a veces, la realidad es que todo tiene su límite y que un silencio que se extiende mucho puede llegar a convertirse en una situación desesperante.
Recientemente estuve leyendo, que ubicado en Suiza se encuentra "El Laboratorio sin ruido de IBM" que es un centro de investigación que dirigen los científicos de la Escuela Politécnica Federal de Zurich y de IBM quienes son los dueños. En el lugar se dedican a realizar estudios de la nanotecnología y están ubicados en un "bunker" en el sótano del edificio. La preparación de sus paredes e incluso el equipo de aire acondicionado del lugar, está construído de manera tal que no exista ruido; así mismo, nada de ruido. Todo para realizar experimentos científicos en pro de la tecnología del futuro. Se imaginan; la gente de IBM tienen sus propósitos muy bien enfocados y para conseguir y llegar a las metas establecidas se prepararon, no importando cuanto les cueste.
Mientras leía detalles tan curiosos sobre este laboratorio, me vino a la mente, las veces en que por algún motivo, oramos a Dios presentando esa petición tan especial que estamos necesitando, y por contestación solo encontramos un silencio que parece eterno. ¿ Ha tenido usted esa experiencia ?
Creo que les puede pasar a muchos como me pasa a mí; en esos momentos nuestro corazón está haciendo un profundo esfuerzo por alcanzar la capacidad para esperar, sin que la fe se nos tambalee. El esperar con fe es de valientes, es de gente que sabe lo que espera y de quién lo espera. Según lo que leí, la gente del laboratorio saben lo que hacen. Como ellos conocen, que esperar en silencio largas horas mientras evalúan sus muestras como parte de su meta científica, tiene muy altas probabilidades de resultar, entonces preparan todo muy bien, organizan los procesos y observan con confianza el futuro éxito de sus estudios.
El tiempo de espera del cristiano debe ser uno igual. Primero debemos prepararnos animando nuestra fe con la palabra de Dios, en compañía de gente buena y positiva. Durante el proceso, debemos igualmente organizarnos en favor de los que no conocen al Señor en su familia y entre sus amigos, y también entre los necesitados que a veces olvidamos. Y de manera inteligente equipados con la sabiduría del Señor debemos observar y estudiar las maravillas y milagros que nuestros antiguos pudieron ver. Ellos consideraron con fe que podrían cruzar el Mar Rojo, que los panes se podían multiplicar y que aquél que murió iba a resucitar y luego iba a ascender hasta el día de su regreso.
Si la respuesta que usted espera sigue en silencio, siga esperando ocupando su tiempo en lo que corresponde, manténgase en posición de espera, inmerso en una fe que nadie pueda tambalear. Debe ser una fe que ni el más profundo silencio pueda dañar. Esa solo la conseguirá mirando al cielo, quitando la vista de todo lo que no viene en línea con su milagro.

