Reflexionando
Con mis propias manos
Los grandes líderes de la historia han pasado por experiencias en las que han debido demostrar valor por encima de grandes peligros y aún incluso de los comentarios y malas opiniones de los demás. Eso sucedió con Nehemías hace muchos siglos; de principio como un exiliado, que solo anhelaba regresar a Jerusalén y reconstruír la ciudad.
Nehemías logró llamar la atención del Rey quien le dió el visto bueno para guiar una expedición a Jerusalén.Esa era su gran oportunidad. En cada tarea a la que se enfrentó no dudó en poner la vida misma en ella. Cuando el muro de Jerusalén se terminó,él no dejó todo hasta allí. Nehemías fue más allá y anheló en todo momento asistir en todo el seguimiento que faltaba para lograr que los israelitas llegaran a estudiar las escrituras,adoraran y cumplieran la ley de Dios. Nehemías quería hacerlo por él mismo, con sus propias manos... sin cansarse. (Nehemías 6:9)
Ruego a Dios que fortalezca mis manos, y aunque a veces me pareció que era suficiente, hoy quiero volver a ofrecer mis manos en todo lo que falta por hacer.
"En este domingo hermoso, te entrego Señor mis manos"
