La humildad altiva








¿ Humilde o Altiva ? 

¿ Altiva o Humilde ?







Me parece que soy una mujer sencilla de corazón y a lo largo de esta vida que Dios me ha regalado, he procurado tratar de "acercarme" a actuar conforme a su corazón, según aprendí desde niña. Con esto quiero decir, que he preferido usar lo básico de sus enseñanzas para desenvolverme en los diferentes panoramas a los que me he enfrentado en la vida, aunque obviamente, acepto que soy bien imperfecta, pero ahí voy. Sin embargo a algunas personas, le he parecido en algún momento, una mujer "algo altiva" La primera vez que una amiga me lo insinuó, yo me creí que me iba a desmayar; acepto que me sentí ofendida. Claro, ella me dijo que a ella "se le dijeron"

En mi país, como en cualquier otro, el adjetivo "altivo" se puede confundir al tratar de describir a una mujer que sea decidida, trabajadora y que por algún motivo, su apariencia puede que se distinga entre las demás. De esto han pasado muchos años, pero nunca olvido ese suceso que hasta cierto punto me marcó. Pero desde el punto de vista positivo, muchas veces me ha servido de mucho. Hoy, con las canas que ya cargo en mi cabeza, en ocasiones siento esa presión, esa mirada, esa sonrisa dudosa, pero ya puedo entender mejor. Imagine si no lo hiciera.   

Definitivamente no somos iguales; todas tenemos características muy variadas, y a veces complejas. Sin embargo pienso que si como seres humanos nos dedicamos a juzgar a los demás aún sin conocerles bien, entonces será muy difícil ser justos no solo con uno mismo sino mucho menos con nuestro prójimo. ¿ Me explico?

Hace años tuve la oportunidad de visitar Roma y algunos otros países de Europa y claro, fue una experiencia que nunca olvido. Los diferentes lugares y paisajes te hacen pensar (por lo menos a mí me pasó) en lo diferentes que somos y lo rico de las diferentes culturas.  

Recuerdo que el día en que visitamos el Vaticano, era una tarde lluviosa lo que hacía del ambiente uno místico y hermoso. La calle que nos lleva a la inmensa estructura que albergan  las facilidades de este lugar tan suntuoso e histórico, me pareció algo estrecha en comparación con las demás calles por las que habíamos pasado hasta aquél momento.Yo tenía una pequeña cámara de 'video' e iba grabándolo todo como una misma niña pequeña mientras el taxi nos guiaba lentamente. Nací en una pequeña isla del Caribe, así que todo para mí era más que especial. 

Según el carro avanzaba, pude distinguir que las puertas en las aceras a cada lado de esta carretera, estaban colocadas uniformemente una al lado de la otra y estaban todas cerradas; no vi movimiento de personas en el tiempo que estuvimos allí. Pienso que a causa de la hora pues ya estaba comenzando a anochecer. Hoy sé que en esa área se albergan las oficinas y diversas facilidades del Vaticano, incluso el lugar donde se albergan algunos curas y servidores de la iglesia. De repente a través del lente de la cámara alcancé a ver como un bulto bastante grande cubierto de cartones frente a una de las puertas. Le pedimos al taxi que se detuviera pues casi estaba segura que era una persona. De repente, me sorprendí y conmoví a la vez; la condición de aquella anciana que estaba frente a mis ojos, contrastaba inmensamente con el lujo, la armonía en las construcciones y "los propósitos" para los que se construyó el lugar en general. Estaba empapada totalmente de agua y su rostro mostraba coraje, por lo menos a lo lejos.

Cuando ya nos encontrábamos cerca a ella, su reacción fue inesperada al punto que me sigue llamando la atención hasta hoy. Debajo de aquellos cartones había una señora corpulenta, que me parecía alta de estatura con sus pies sucios y descalzos que mostraban que caminaba mucho, quizá descalza.
Más aún me sorprendió su actitud. No se mostró asustada al ver extraños, como sería obvio, ni tampoco vi en su rostro lo que quizá pueda ser usual, según mi percepción, en otras personas en su misma condición. Yo vi coraje y un gesto de desprecio hacia nosotros que nunca olvido. Recuerdo que le quisimos dar algún dinero desde la ventanilla del carro; ella lo tomó y lo tiro al suelo con mucho coraje. Recuerdo el billete mojado por la lluvia. El dueño del auto que nos transportaba nos contó según pudimos entender (entre los presentes había uno que entendía el idioma), una corta historia sobre aquella mujer. Había sido una persona acomodada económicamente y una situación de familia la llevo a las calles. Nos contaron que siempre reaccionaba de esa forma ante los acercamientos de personas que querían ayudarle o cuando los turistas querían darle alguna aportación. Si no es por ese relato no hubiese podido entender el coraje y dolor  que ella cargaba. Sin embargo, aclaro, que ese mal llamado según mi opinión "dolor", puede convertirse en nuestra tumba y el motivo para el cruel señalamiento que los demás, en ocasiones ejercemos hacia los que no conocemos.



El orgullo, la arrogancia y la soberbia son tres condiciones que ha cargado el ser humano durante toda su existencia. No tiene que ver con la apariencia, ni con sus propiedades ni el lugar donde duerme. Pero tampoco, (estoy muy segura), que no tiene que ver con la apariencia piadosa que tengamos, ni si nuestros pies están sucios o están calzados con los mas caros zapatos. Ni si la hermana en la iglesia asiste sin medias ni si su cabello está corto.Tiene que ver con algo más. Es algo más de lo que los diferentes grupos pueden opinar.  

Siempre llegamos al mismo lugar; tiene que ver con el corazón.





La Biblia narra, que Jesús a menudo se encontraba con diferentes grupos que asumían posiciones diversas respecto a lo que era correcto o no. En uno de sus recorridos por Judea, la Biblia dice que la gente le seguía, unos haciendo preguntas "capciosas" en relación al día de reposo, otros buscando sanidad y otros buscando ser libres de demonios que les atormentaban. Jesús sabía que un día los discípulos se quedarían solos en la tierra y era necesario que aprendieran de lo que realmente era importante, de lo que les sacaría del paso cuando la gente les juzgara y les hiciese preguntas del diario vivir. 

Así que un día de esos, pienso yo, que aprovechó la oportunidad, como buen maestro, y alzando los ojos hacia ellos, estando presente la gente que le seguía les dijo, entre muchas otras cosas: 

" El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca" 
Lucas 6:45 

También dijo:

" No juzguéis y no serás juzgados; no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados."
Lucas 6:37

Fueron muchas las cosas que dijo Jesús, que aplican a ese falso orgullo que muchos guardan aún hasta el último día de su vida. Muchos incluso arreglan las escrituras sagradas según sus mejores intereses. Jesús sanó y perdonó por el camino incluso a la mujer adúltera quien luego no le falló y estuvo buscando un lugar entre su gente incluso fue la primera en ver el sepulcro de Jesús con la piedra rodada y la tumba vacía. ¡Que honor y qué privilegio! 

Es muy triste pensar que hoy, con tanta Biblia y tanta enseñanza, aún la mujer divorciada es puesta en segundo lugar en las congregaciones a la hora de asumir posiciones de liderato. No importa si es la más consagrada, arrepentida o humilde. Tampoco importa que tenga las mismas cualidades que la más consagrada en la iglesia. No importa que halla sido abusada, engañada o "mangoneada" por su pareja; la respuesta es no. Así es. Quizá su único pecado fue el haberlo intentado otra vez. 




¿ Quien es más humilde, la bonita o la fea, la simpática o la que no habla con nadie, la que ha pecado más o la que siempre ha pertenecido a un solo hombre? ¿ La que ha estudiado más o la que no fue a la universidad? ¿La que es más cooperadora o la que no completa sus diezmos al llegar el final de año?

La respuesta es, "ni una ni la otra", eso lo sabemos. Pero sería sabio tomar estas preguntas como guía cuando nos venga la tentación de juzgar por la apariencia, por lo que pensamos o peor, por lo que nos dijeron. 

La arrogancia y la altivez son males dañinos que pueden acabar no solo con una vida, pero también con una nación entera si está siendo dirigida partiendo de males como los mencionados dando rienda suelta a la impiedad de sus dirigentes. Tanto el hombre como la mujer pueden ocupar el lugar más tempestuoso en la historia de su matrimonio, de su familia, de su ministerio, de su carrera y como dije antes, también un hombre puede llevar a toda una nación al más grande fracaso de su historia. 

  








Entonces, evaluemos por encima;

¿ Cuáles de las mujeres en las imágenes de este post pueden ser más aceptables en el núcleo donde usted se desempeña?

¿ Cuáles de ellas jamás serían sus amigas ?

¿A cuáles de ellas consideras una mujer humilde?

¿ Cual de ellas es la más altiva?


Bueno terminé por hoy.

Les deseo lo mismo que para mí... que nuestros entendimientos sean aclarados y que nuestro corazón aprenda a amar sin condiciones. Que la altivez de espíritu no sea parte nuestra y que todo indicio de señalamiento no tenga parte en nuestro corazón.

Amén.