Nada me separa





El ser humano en sus múltiples facetas, se enfrenta cada día a cientos de retos y escollos en el camino, todo en su intento por sobrevivir y por tratar de ser mejores criaturas. Sin embargo viven en ese mismo mundo, gente, que no le tiene ningún respeto a su prójimo, provocando con su actitud las más grandes desgracias. Viven también aquellos que  luchan y luchan pero que se encuentran como el que resbala y resbala y no se puede levantar. Viven unos inmersos en situaciones de carencia, sufrimiento e injusticias que muchas veces hacen que aún la más profunda fe, flaquee. Somos humanos...

Desde luego, pueden existir mil motivos a los que achacarle el querer desistir de todo y
terminar "tirando la toalla" sin remedio. Pero también existen millones de razones para prevalecer por encima de las pruebas y del dolor; razones que unos conocemos y que otros deben conocer. Agradezco a Dios pertenecer al grupo de los que han prevalecido y hoy puedo decir con seguridad que nada me separará del amor de Dios.

La Biblia dice hablando Pablo en el libro de Romanos 8:35 y 38 y 39:
¿ Quién nos separará del amor de Dios? ¿Tribulación o angustia, o persecución o hambre o desnudez, o peligro o espada? Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente ni lo por venir; ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.


No todos reaccionamos de igual forma ante la adversidad, eso lo sabemos. Son muchos los factores que hacen la diferencia a la hora de encontrarnos con una tragedia. Lo que puede ser el peor momento para mí, no necesariamente lo será para usted. Los científicos afirman que la diferencia entre los humanos puede encontrarse en sus genes o a causa de la influencia de los factores sociales y/o por las condiciones ambientales que le hayan rodeado la mayor parte de su vida. Sin embargo estoy convencida que la fe puede hacer que toda esa real influencia, se transforme y sobrepase límites que nunca pudimos imaginar. Límites que aunque muchos quieran cambiar la respuesta de lo que en lo profundo del corazón nos señala el efecto de la mayor e inexplicable fe, aún así, se seguirán rompiendo barreras, cambiando las más acertadas estadísticas y transformando la mayor e impensable condición por la que el hombre y la mujer estén pasando.

Puedo decir con seguridad que todo pasa y que aún el más difícil momento trae una enseñanza y nos preparará para el próximo momento difícil que se antoje entrar en nuestra vida, aún sin permiso. Una y otra vez alcanzaremos mayor fortaleza. Así nada nos separará de todo aquello que ha probado ser el remedio para la más profunda soledad y la mejor solución para lo que parece imposible.
Es la fe.   

"Nada me separa" es una frase que cientos de veces a lo largo de mi vida he pronunciado. Unas veces inmersa en el mayor y más triste silencio, otras en la más profunda y espontánea carcajada.
Pero siempre me ha dado resultado.

¡Anímese, no todo está perdido!