¿Se ha fijado que se ha puesto de moda el término "transparente" para describir a una persona que no oculta ni finge nada? Digo, esa es la definición que se viene a mi cabeza cuando pienso en adaptar el término "transparente" a un ser humano. ¿Qué le parece?
Casualmente, esta semana fue el cumpleaños de mi hija. En la felicitación que le escribí en internet, no pude evitar usar ese término para describirla... así es mi hija. Hoy me gustaría que usted piense por un momento en una persona que conozca, y que a su vez piensa que ostenta esa cualidad. No es que no existan muchas personas transparentes, sino que son difíciles de encontrar; es mi opinión.
¿Ya recordó alguna persona "trasparente" ? Le adelanto que no tiene que ver con profesión ni depende si son personas miembros de una iglesia o no; simplemente son así, transparentes. Si lo analizamos bien, comenzando con el primer ejemplo, podríamos decir que un buen maestro, abogado o doctor, la enfermera, el zapatero y otros, deben ser personas que se distingan por su fidelidad y porque ofrecen un servicio que hace que la gente a la que le sirven se sienta segura y bien servida. No le mentirá a su defendido ni le ocultará información a su paciente, estudiante o cliente. Será un amigo sincero que aún cuando las circunstancias cambien, él no lo hará.
La transparencia consiste en honestidad, en ser claro y directo no cambiando la verdad ni por todo el oro del mundo. Prefiero por amigos a personas transparentes que a otros con varios títulos colgados como su mayor tesoro, pero que no saben ser claros ni fieles ni consigo mismos.
Roguemos al Señor que seamos gente transparente y que ningún papel manchado empañe nuestra transparencia.

