Cruzar




Siempre que voy conduciendo en el carro y me toca cruzar a través de los rieles del tren, tengo cierta impresión. Los trenes de transporte comerciales se encuentran en diferentes lugares de la ciudad y aunque muchos de ellos ya se encuentran inactivos, no nos podemos fiar. Solo pensar que por allí en algún momento pasaban trenes a toda velocidad, creo que me sigue impresionando. Y no se diga, cuando a los conductores nos toca detenernos en plena carretera en tanto algún tren activo pasa... Fuera de ser incómodo, me trae pensamientos de comienzos duros. Luego, cuando se inicia la marcha y ya podemos cruzar por donde hace unos minutos estuvo pasando el tren, siento que por ahora, como tantas cosas en la vida todo vuelve a empezar. No sé si me explico.

Todos sabemos, que en la vida son muchas las veces en las que es necesario cruzar "al otro lado de".
Al otro lado de la angustia, de la humillación y de las enfermedades en otras. Quizá por eso al momento de cruzar por los rieles del tren, me siento así como el que pasa un obstáculo, pero no sin dejar de entender, que la próxima vez tendré que volver a cruzar si es que quiero llegar a donde me dirijo. Lo cierto es, que la vida es así mismo, no siempre es fácil, y algunas personas hemos tenido que luchar mucho para alcanzar metas y para vencer obstáculos, pero hay que seguir intentándolo. La realidad es que no me quejo; he podido comprobar, que aunque no siempre me resulta positivo el "plan de acción" que planifiqué para prevenir los muy duros imprevistos que se presentan, de todos modos siempre he sabido que puedo contar con un Dios fuerte y bueno. Ese que es el mejor estratega a la hora de guiarnos a enfrentar momentos duros; Él no falla.



Cuando siento como que los obstáculos son tan pesados que no puedo con ellos, recuerdo el momento en que María Magdalena, María la hermana de Jacobo y Salomé compraron especies aromáticas para ir a la tumba de Jesús a ungir su cuerpo. La principal preocupación de ellas esa mañana, era acerca de cómo removerían aquella piedra tan grande que estaba asegurando el sepulcro. Sin embargo cuando llegaron, la piedra había sido rodada. No dejo de maravillarme al imaginar ese momento (vea en la Biblia Marcos16:4) ; no tiene comparación.





Por eso cuando los obstáculos sean tan grandes que parezcan invencibles, le sugiero que aprenda a llegar ante ellos y parárseles enfrente sin miedo. Es muy probable, que Dios en su grandeza idee una estrategia, justo para cubrir su necesidad. Yo creo firmemente, que incluso puede ser, que como en el pasaje sucedió con el ángel, vendrá alguien y quitará el obstáculo. No debemos olvidar que Él siempre enviará a quitar la piedra.