El tema del discrimen es uno que parece estar arropando a los Estados Unidos y por lo tanto a gran parte de los ciudadanos que no hemos nacido en este país. Hasta el día de hoy, son más de nueve mil niños, hijos de inmigrantes, quienes se encuentran refugiados en más de catorce estados en los Estados Unidos y se cree que la cifra seguirá aumentando. Por otro lado, en días recientes, el racismo ha llevado incluso, a que una artista de comedia muy conocida en Estados Unidos, emitiera comentarios crueles y racistas, lo que desembocó en que se le haya suspendido su conocida serie de televisión. Ella le ha echado la culpa de sus expresiones a su medicamento para dormir, sin embargo se sabe que ninguno de los posibles efectos adversos de este medicamento, tienen la probabilidad de que los que lo usan, hagan comentarios racistas de manera involuntaria con toda la naturalidad que ella lo ha echo; para eso se necesita "voluntad", "querer".
Pero lamentablemente, ese comportamiento parece ser el prototipo de la gente que supuestamente está representando la nación y defendiéndola de los "extraños" que según ellos, les quitan sus trabajos y que "les faltan el respeto" cuando hablan en voz alta el idioma español. Son comportamientos crueles y sin sentido y mas aún reacciones basadas en situaciones intangibles movidas para mí, por un falso patriotismo. Hoy dan una mala opinión y mañana traen otra peor. En adición, los hábiles políticos envueltos en este importante tema, solo se limitan a imponer sus opiniones sin importar cuan tontas sean; así es.
A los cristianos de esta nación, sin importar la procedencia, el partido político, ni el idioma que hablemos, nos toca representar la cordura y la paz ante todo en unos tiempos en que nada parece tener sentido. No nos corresponde defender lo indefendible; el dolor de los niños en los albergues y lo impresionante y duro de lo vivido nadie se los va a pagar; no hay dinero que compense tanta inseguridad ni que justifique la exposición de sus más profundas intimidades y de la falta de sus padres y de su cultura. Los que vivimos aquí y que somos ciudadanos americanos, aún así, no nos libramos de la confusión que ha traído el contagioso disgusto del discrimen sin fronteras, aunque eso sería otro tema.
La Biblia dice en una de las cartas de Pablo a los Efesios en el verso 9:
"Y vosotros,amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para Él no hay acepción de personas.
Pablo, en sus cartas, se dirigió a diferentes grupos de personas en la sociedad de aquél tiempo con mucha certeza, no sin dejar de hacerles entender, de donde realmente venía su lucha y de quién les podía dar seguridad. Les enfatizó en el poder de la fuerza del Señor y a que se vistiesen de su armadura para poder estar firmes contra las asechanzas del maligno. Y en el texto mencionado, en un acto de justicia y de énfasis en la uniformidad, les recuerda que para el Señor no existen acepciones de personas.
Sin duda, que los cristianos en este tiempo nos debemos dejar de pequeñeces, de diferencias y de tontas discusiones. Es mucho lo que esta sucediendo a nuestro alrededor para que los cristianos estemos entretenidos e indiferentes; tenemos que dar el mejor ejemplo de que no existen diferencias entre las personas, todos pertenecemos a una sola nación; el cielo, ¿o no? Esto debe aplicar para nuestra comunidad, nuestra familia y muy importante, también para nuestras iglesias. Que Dios nos ilumine. En mi pueblo decían "hay maneras y hay maneras" Todo tiene sus límites y más aún, como cristianos creo yo, que cada juicio y también cada actuación en la que exista falta de amor y de grandeza de espíritu, ahí no está el Señor.


