Creo que todos hemos sido víctimas de la "apresurada palabra", aquella que en ocasiones puede tener el efecto de cambiar toda una vida. No digo que sea su caso, pero sé que a muchos nos ha sucedido. Cuando esto sucede, puede entonces venir el momento de la disculpa o de querer corregir lo que ya esta muy dañado, pero la mayor parte de las veces, es muy tarde. Esto sucede mucho en las relaciones de parejas, entre los amigos y en algunos casos hasta entre los hijos.
¿Es o no es?; (así decía mi papá)
La "palabra apresurada" también a veces pareciera, como que tiene contrato de exclusividad con los políticos, quienes a menudo emiten comentarios de sus contrarios o hacen promesas a los votantes, que terminan por no cumplir. En realidad no los culpo, en el mundo de la política la palabra es la mayor estrategia, bien o mal usada; solo que la mayor parte de las veces el "furor" les vence. Antes de continuar, les quiero recordar que la palabra "furor" quiere decir, vehemencia, exhaltación o entusiasmo desmedido. Bueno, creo que ya me entendió el pensamiento...
A algunas personas, se les dificulta mucho el poder prestar atención y lograr escuchar con detenimiento y sin interrupciones. Aunque creo que a todos nos ha pasado en algún momento, sin embargo estoy segura de que cuando esta situación se convierte en la práctica diaria donde este comportamiento "casi" llega a formar parte de nuestra personalidad, entonces es tiempo de evaluar nuestro comportamiento muy seriamente. Cuando nos apresuramos a hacer juicio y a pelear nuestra batalla personal, asumiendo posiciones violentas y utilizando palabras soeces e hirientes, dejamos de ser esa persona prudente que sabe que a la luz de la palabra de Dios puede alcanzar mayores victorias.
Hoy mientras escribo recuerdo la historia de Abigail, una de las mujeres de la Biblia. Abigail siempre me recuerda, a alguien que se distinguió por su prudencia y que no se adelantó a tomar decisiones apresuradas ante grandes y difíciles situaciones. Dice la Bilblia en I Samuel:25, que en ocasión de un conflicto entre David y el esposo de ésta llamado Nabal, Abigail pudo lograr evitar que David tomara la venganza en sus manos y librarlo una vez más de desobedecer a Dios. Nabal era un hombre rico y de mal carácter sin embargo, su esposa Abigail, fuera de ser una mujer hermosa, era de buen razonamiento, dice la Biblia. En esa disputa, ella sabía que su esposo, debió recompensar a David y sus hombres que ahora se encontraban en el desierto, pero que en su momento, David había tratado bien a los hombres de su esposo cubriéndoles con todo lo que les faltaba, en ocasión de coincidir mientras atendían los animales de Nabal.
Ahora David solicitaba ayuda y alimentos pero Nabal se los negó, (vers. 10-11). Le invito a leer ese capítulo o a repasarlo si ya lo ha echo antes. Verá una mujer que cuando supo que David y sus hombres atacarían las tierras de su esposo no comenzó a argumentar, a insultar o a hacer su propia interpretación. Abigail llegó hasta donde David, con las manos llenas para él y sus hombres y con palabras sencillas y una actitud de humillación postrándose ante David como era la costumbre en aquellos tiempos. Quizá no lo tenía que hacer, pero su sensatez la hizo pensar dos veces antes de actuar, de forma tal que pudo anticipar las consecuencias.
Creo que juntos debemos rogar al Señor, que nos libre de reacciones apresuradas y faltas de razonamiento. Es "mejor pensar dos veces", antes de que nuestras palabras y comportamientos acaben de dañar más, lo que ya parecía sin remedio.


