Ser feliz




En la vida siempre buscamos la forma de conseguir la felicidad porque todos entendemos que es el estado perfecto y que desde ella podemos disfrutar todo lo demás. Cuando se es feliz la persona se siente autorrealizada, autosuficiente y sin sufrimiento; puede disfrutar de todo lo que hace. No dependerá necesariamente de ser rico o no serlo, tampoco de donde o con quien vivamos. Depende más, de esos "detalles" que siempre describo, como cosas que a la vista de unos son invisibles pero para otros simbolizan lo máximo. Para algunas personas, en especial para los que viven en países que mantienen estadísticas en su criminalidad muy altas, la seguridad y la estabilidad, serían la mayor razón para ser felices.

Desde Aristóteles en siglos pasados, hasta estudiosos y teólogos de nuestros días, se piensa que el término "felicidad" es algo que no tiene una descripción o definición; claro, no todos persivimos la felicidad de igual forma. Pienso, que a veces se nos va la vida intentando algo, que nos puede llevar a tantos lugares, que mejor sería buscar la contestación a nuestras preguntas más cuidadosamente. Encontraremos en nuestra búsqueda, que lo que queremos, está en propiedad de su dueño. Cuando queremos comprar una casa lo primero que debemos hacer es ir a hablar con su dueño o al menos con el intermediario asignado. Ese, se supone que sea, quien tenga la información más acertada acerca de su precio, de la medida del terreno y de las facilidades. Será ese quien podrá ofrecernos el mejor precio, porque es su dueño.




Dios, es el dueño de la felicidad. Él creó todos los motivos y la capacidad para poder alcanzarla. Y más aún, la compró en la cruz del calvario con su muerte en una cruz para regalarla a nosotros.

He visto personas postradas en cama, que aún dentro de su condición, sienten que no hay mayor felicidad que aquella de persibir el aroma del café que viene de la cocina donde su amada esposa prepara el desayuno. Gente sencilla, pero que han descubierto la verdadera esencia de la vida. Una vida llena de detalles aún a veces sin descubrir, y que al fin de cuentas pueden ser hermosos complementos de nuestra felicidad. Seguramente que el autor de esta sencilla estampa debe tener a Cristo en el corazón. A la verdad, que ese aromático y rico café de manos de su esposa, al igual que el inminente momento de la despedida de este mundo, que de paso llega para todos, jamás podrá tener el mismo desenlace, para una persona que no ha conocido que la felicidad viene de Dios.

La Biblia habla acerca de que el Rey David fue un hombre como pocos, en todos los sentidos. Pero el disfrute pleno de su vida no hubiese sido posible sin el Dios que le perdonó, el que lo hizo feliz y que le llevó a ganar todas sus batallas.

El Salmo 21:1 dice, hablando el Rey David:
               
                      "El Rey se alegra en tu poder, oh Jehová, y en tu salvación como se goza"

En verdad que, seamos reyes o plebeyos, nuestra felicidad viene de Dios.

¡Sonriamos y seamos felices! Disfrutemos la felicidad y los pequeños detalles; podemos esperar lo mejor porque siempre tenemos a Dios de nuestro lado; El es el Rey.

                                                                                   

                                                                                                                                                                     Gracias a Can Stock Photo por dos de las fotos de este post.