Vivimos en un mundo donde prevalece lo que es "rápido", lo que es "ahora" y lo que se hace "en solo minutos". Aunque sabemos que existen tareas y trabajos que deben mantener cierta prioridad y puntualidad a la hora de realizarlos, la realidad es que hemos sido contagiados por esa forma de hacer las cosas y bastante a menudo, lo hacemos parte de nuestro diario vivir. Más aún, a veces nos envolvemos en rutinas diarias que son dominadas por la presión del tiempo y que terminan convirtiéndose en "parte inminente de la vida" sin que apenas nos hayamos dado cuenta.
Entonces, como si le pudiéramos ganar al tiempo, decidimos hacer las cosas "anticipadamente"
Existen muy buenos resultados al decidir anticipar ciertas cosas, y eso lo hemos comprobado. Por ejemplo, una reservación de hotel, en especial durante las llamadas temporadas altas, es obviamente necesario realizarla anticipadamente. Igualmente, un acontecimiento familiar como una boda, un quinceañero y otras actividades relacionadas, deben planificarse con suficiente anticipación para que tengan éxito. Y así, son muchísimas las cosas por las que es conveniente anticipar, o sea hacerlas antes del tiempo en que se llevarán a cabo.
Sin embargo cuando el anticipar las cosas sin control y sin motivos suficientes, se convierte en una costumbre en nuestra vida, entonces se apoderará de nosotros la ansiedad y el descontrol. De esa manera, aquello que hemos querido anticipar, creyendo que así tendrá mejores resultados, se convertirá en un problema que en ocasiones nos alejará de las buenas cosas que tiene la vida para nosotros. Muchas veces "desperdiciamos tiempo" con el supuesto propósito de "poder disfrutar el tiempo".
La realidad de una persona que descontroladamente quiere anticiparlo todo, es que tiene miedo a lo que pueda suceder. Entonces es aconsejable que cuando sentimos que la rutina de anticiparlo todo, nos roba el tiempo valioso y nos ocasiona miedo o tristeza, lleguemos a evaluarnos y a buscar modificar esa conducta de inmediato.
Una forma de hacerlo es "confiando". Sí; aunque parezca mentira, en este mundo debemos aprender a confiar. Después de todo, eso es lo que todos hacemos cuando ponemos nuestro dinero como parte de una inversión a largo plazos. Simplemente esperamos que nos ofrezca el rendimiento que esperamos o que se nos ha ofrecido. sin embargo son muchas las inversiones que durante años han estado en "números negativos" y más aún, ha habido casos en los que los inversionistas han perdido todo el dinero aportado.
Podemos ofrecer decenas de ejemplos sobre el tema, pero lo más importante de todo este análisis es, que aprendamos a confiar. Confiar en que el muchacho que nos está haciendo el favor de ir hasta el supermercado a comprar algunas cosas que necesitamos, va a regresar con los víveres y con el cambio sobrante de nuestro dinero. Un pintor que comienza, debe confiar en que su arte y forma de combinar colores ha de llamar la atención de tal manera que el mundo le conocerá. Es en extremo negativo, que constantemente anticipemos la tragedia, lo negativo, lo dañino.
A los creyentes se nos debe hacer mucho más fácil, el echo de poder controlar el temor excesivo acerca del pensamiento de anticiparnos a "lo malo que pueda suceder". Sin duda la Biblia es uno de los libros a leer si usted piensa que se le ha salido de control la anticipación de sucesos en su vida. Solo Dios puede controlar todo, y la historia de la vida misma lo dice cada día. Esto incluye aquello que tenemos escrito en nuestra agenda hoy. Por más que lo hayamos planificado no necesariamente sucederá. ¿ O no?
Dijo Jesús: "¿ Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?
Mateo 6:27
Hasta pronto.


