La peor mentira





Cuando una persona practica la  mentira, sin que apenas se percate, sucederá como cuando se derrumba un juego de naipes; todo su mundo terminará derrumbándose. Solo hace falta una mentira, para que el resto de nuestro mundo caiga sin remedio y sin duda y lamentablemente, nos tomará la vida entera para restablecernos de sus crueles efectos. Quizá parezco exagerada para algunos, o dramática para otros, pero la realidad es que la mentira hace víctimas de sus fuertes tentáculos a personas que en nada tienen que ver con esa expresión tan cruel y malintencionada llamada mentira.

Todos somos o hemos sido mentirosos alguna vez en la vida; eso es así. Puede leerse fuerte, pero para los que tememos a Dios y respetamos sus estatutos, hemos de vivir cuidándonos de no caer ante la práctica de tan terrible hábito, que sin lugar a dudas, daña la mente y nos aleja de Dios.




Según los sicólogos, cuando se miente, se crea un círculo vicioso del que no se sale fácilmente, y de igual forma, la mentira puede provocar el desarrollo de daños sicológicos que desembocarán en inseguridades y problemas que afectarán la convivencia en sociedad. En esos casos y como consecuencia, se llega a perder la confianza entre los amigos, y hasta el llamado "amor de la vida" puede alejarse para siempre; todo a causa de la mentira. Se ha comprobado, que el sostener una mentira por mucho tiempo, alterará todo nuestro sistema nervioso y el temor a las consecuencias o a ser descubiertos destruirá todo; no solo el cuerpo sino también el alma.

Y, ¿cuál es la peor mentira? ¿Será "la que no es verdad" ? Lo cierto es, que no es tan sencilla la respuesta.

Para una esposa engañada por su cónyuge, será el dolor del engaño la peor mentira, la que más dolerá, la que solo el Señor Dios podrá borrar. Aquél "empleado de confianza" que es descubierto por su jefe, que con tristeza confirma que esa persona en quien tanto confió, no existía realmente, eso ha de provocar un abismo tan frío y profundo, que será muy duro de superar.

Pero que bueno, que ante toda esta inevitable realidad, tenemos  el alivio de lo que dice la palabra de Dios. Entre tantos versos escogí para hoy, uno que recoge para mí, la gran verdad que nos sigue a todos los que profesamos ser cristianos en estos tiempos tan difíciles. Es el mensaje que se registra en el libro de Apocalipsis 21: 7-8, cuando Juan el Bautista escuchó una gran voz venir del cielo que dijo:

" El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda"




Y ahora, ¿cuál es la peor mentira? Creo que todos podemos creer que es la nuestra, la que nos tocó vivir a nosotros; esa por la que nos convirtieron en víctimas. Pero que alegría..., podemos estar seguros que prevalece un remedio perfecto ante todo eso. Hay un mandato de lo alto en donde se ha dictado el destino final. Es sin duda un designio, que no hay como cambiar. Será el premio que recibirán aquellos que han decidido no ser infieles, no engañar, no disfrazar la mentira, sino ir por la vida, repartiendo aún aquello que no han recibido de los demás.

"Porque no es asunto nuestro, es asunto del cielo"  O.O.V. 






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