El carácter de la esclava




Hoy, quisiera resumirles una historia que registra la Biblia y que sucedió aproximadamente entre los años 800-850 antes de Cristo. Usted se preguntará, porqué les traigo una historia tan antigua cuando hay tantas cosas interesantes ocurriendo a nuestro alrededor. Pienso que esta historia sigue estando vigente hoy más que nunca y que la necesidad de evaluarnos a la luz de el mensaje que esta encierra, es más que oportuno. En II Reyes en el capítulo 5 habla de la historia de una joven esclava en tiempos de Naamán, general del ejército de Siria y su actitud ante la adversidad.

Yo defino la adversidad como un tiempo difícil e inesperado, que cuando llega, lo cambia todo y que parece que nunca terminará. Varios diccionarios la definen como infelicidad, tribulación y desventura. De todas esas cosas tuvo que experimentar la joven esclava de esta historia y aunque la Biblia no registra su nombre, su actitud ante la adversidad es más que inspiradora.

Sucede que ésta joven, luego de la victoria de Naamán, fue víctima de los saqueos que hubo en la ciudad. Desde su tierra Israel, los sirios la llevaron cautiva por la fuerza y ella terminó en la casa de Naamán a la orden de su esposa. A pesar de que en los pasajes bíblicos de referencia, el general Naamán pareciera ser el protagonista de la historia, aquí nos enfocamos en las cualidades de la joven esclava.

Se imagina usted, que le saquen repentinamente y a la fuerza de su casa, y le traigan a un lugar extraño, rodeada de contrarios en sus creencias y cultura, entre tantas otras cosas. Recordemos que ésta joven era israelita y ahora estaba rodeada de sirios muy lejos de su familia y de la seguridad que sentía en su ciudad. En ésta casa se entera de que Naamán, su amo, a pesar de su éxito como dirigente, estaba padeciendo de la terrible enfermedad de la lepra. Pudo haber sido su oportunidad para vengar su dolor, pero no fue así.

Aquella joven esclava, sintió compasión por aquél hombre, quien ciertamente pudiéramos decir, que era el motivo de su desgracia. A la verdad creemos, que entre las cualidades de ella, estaba la de tener un carácter dócil y un espíritu bueno y amoroso. Su valentía y seguridad en Dios le llevaron a  hablar con la esposa de Naamán ofreciendo la posibilidad de que si éste iba ante el profeta del Señor, llamado Eliseo, su lepra podía sanar. Nosotras, concluimos que la fe y un corazón limpio y en nada rencoroso, hizo posible que Naamán se librara de tan terrible enfermedad.

Dios nos lleva  en ocasiones, por caminos misteriosos y extraños que no entendemos. Es en esos momentos, en que aún con lágrimas en los ojos y mil preguntas bombardeando nuestra mente, aparecerá la preciosa oportunidad de honrar al Dios en quien hemos creído. Desde el primer momento en que aparece la adversidad, serán nuestras actuaciones, nuestro carácter y actitud los que darán la muestra de que a pesar de que los golpes hallan sido muy fuertes, nosotros sabemos que Dios nos respaldará siempre.