Mi 911




Una y otra vez, nos encontramos con sucesos en la vida, en los que sin querer y sin darnos cuenta, van a ir dando forma a momentos inesperados, que nos marcarán para siempre. Cuando esos sucesos tienen que ver con alguien que queremos mucho, se sentirá como que el tiempo no pasa.
Eso me pasó a mí.

Como todos sabemos, el 11 de septiembre de 2001, fueron los sucesos del más terrible e inesperado atentado terrorista que en el tiempo moderno hallamos visto. El mismo fue llevado a cabo por miembros de la red Al Qaeda, los que secuestraron varios aviones comerciales y los estrellaron sin piedad, contra edificios claves del World Trade Center; entre estos las Torres Gemelas ubicadas en el conocido Bajo Manhattan en la ciudad de New York.

La ciudad de New York, es una de las ciudades con la mayor concentración de latinos en Estados Unidos, y a su vez el lugar donde han vivido la mayor parte de mi familia materna durante décadas. Ese día de los sucesos, al igual que tantas familias, en mi casa teníamos encendido el televisor en uno de los principales canales de noticias en Puerto Rico. Recuerdo, que esa mañana, yo atendía a mi querida madre que estaba padeciendo de cáncer, ya hacía varios años. Se interrumpió la programación y vimos escenas de humo y gente corriendo por todas partes en la pantalla del televisor. No se podía creer...


En mi casa, hicimos innumerables llamadas telefónicas para saber de nuestra familia, ya que algunos de ellos se suponía que a esa hora se encontraban en algún área del World Trade Center o de sus alrededores a causa de su trabajo; gracias a Dios ninguno de ellos murió.

No olvidaré, haber visto a mi madre querida, cuando comenzó a orar con todo su corazón, desde que vimos las primeras vistas en el televisor. Para mí, el verla tan llena de fe, fue más que admirable; aquél cuerpecito tan delicado y enfermo a causa del cáncer parecía que ya pronto se iba a rendir, pero su fe estaba intacta.

Ese septiembre 11 de 2001 cambió todo para el mundo entero, y el sufrimiento por las víctimas y sus familias nunca será olvidado. Recuerdo que ese día mi mamá dijo que "la vida puede acabar en cualquier momento, por eso hay que prepararse para dar cuentas a Dios"

Durante el próximo año a partir de ese día, todos en casa quisimos darle los mejores cuidados como siempre a mi mamá; mi hija, mi hermano y yo sabíamos que su salud empeoraba y ya no había mucho qué hacer. El mes de septiembre, otra vez volvía, y no imaginábamos que con el aniversario de un suceso tan desgarrador como el del 911, también se acercaba nuestro 911. Aquella mujer que con tanta fuerza nos cuidó y nos defendió, también cayó y no lo pudimos evitar. Ese septiembre 11 de 2002, murió mi madre.

La noche antes, nos dijo que escuchaba gente cantando un coro y se refirió al cántico como "tan lindo" Nos dijo; ¿lo escuchan? Claro, nosotros no lo escuchamos; era parte del recibimiento que el cielo preparaba para ella...
A la mañana siguiente, cuando muy temprano me acerqué a su cama, no me contestó. La llamé con todas mis fuerzas, pero no la volví a escuchar.

Esta experiencia, nos lleva a reflexionar una vez más, acerca de lo impredecible del momento final; el día en que nada podrá evitar que le demos cuentas a Dios. El día no necesariamente será en una fecha memorable, el momento es desconocido, nadie lo sabe.



Por eso, cada año cuando el aniversario de los acontecimientos del 911 se acerca, recuerdo ese día en que tantas familias inesperadamente fueron separadas de una forma tan cruel y despiadada.
Igual nunca olvidaré, aquél sabio comentario que mi madre hizo, mientras oraba ese día.

Hoy dedico este post en vísperas del aniversario número diez y siete de los acontecimientos 911, al recuerdo de mi madre... Mujer santa, sabia, preciosa...

"Mami, quiero que sepas que aquella mañana en la que no abriste más tus grandes ojos, mi vida nunca ha vuelto a ser la misma; extraño tus ojos que tanto me guiaron".

"Te veo en el cielo, mamita..."