Podemos ser fuertes




Todos sabemos lo difícil que es, cuando sentimos que el sufrimiento y la desilusión quieren arroparnos; nos sentimos extenuados, sin fuerzas... sin deseos de continuar.
Pero sin duda, siempre vamos a poder ser fuertes ... y más fuertes, aunque las circunstancias digan lo contrario.

Aunque nadie ha podido medir la intensidad del sufrimiento de las personas, y mucho menos compararlo para así poder saber quien sufre más o quien sufre menos, de lo que sí sabemos es que siempre hay personas en el camino de nuestra vida, que son verdaderos modelos de fortaleza y de firmeza; personas que han sabido vencer tempestades. Son personas que saben modelar la paz con su vida, y con tan solo verlos son como un bálsamo a nuestro dolor. Ellos nos recuerdan cuanta fortaleza se puede alcanzar, aunque parezca imposible.

Ser fuertes ante la adversidad es posible para todos, Dios ha puesto esa capacidad en cada uno de nosotros. Si por un momento nos sentamos a pensar, seguramente encontraremos más de un acontecimiento en nuestra vida en el que tenemos que agradecer, por la extraordinaria fortaleza recibida por medio de ellos.Esto, aunque en aquél momento nos hallamos sentido, como que era el fin.

En estos días, me encontraba organizando papeles, de esos que ha veces acumulamos, y entre ellos estaba una evidencia médica en la que encontré, la dirección de internet con la que tengo
acceso a  mi expediente médico, lo que hace tiempo tenía pendiente hacer. Cuando alcancé a leer en detalle, el proceso de una operación de emergencia que me realizaron hace cerca de tres años, mi corazón otra vez, dio un salto de agradecimiento a Dios.

Yo sabía que había sido un proceso muy difícil y que estuve al borde de la muerte. También sabía que mi intestino se había perforado en medio del proceso, y que tuve una posterior infección que no quería ceder. Pero al leer en detalle lo sucedido, supe una vez más que soy fuerte. Que soy fuerte exactamente hasta donde Dios me lo permite, ni más ni menos. Que sin Él yo estaría muerta, y que de Él es que viene la fortaleza.

La Biblia dice en Salmo 28: 7-8;

"Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En  Él confió mi corazón y fui ayudado, por lo que se gozó mi corazón, y con mi cántico le alabaré. Jehová es la fortaleza de su pueblo, y el refugio salvador de su ungido."

Por eso, se fuerte, Él no fallará.