Falsa piedad




Falsa Piedad

A través de todos los tiempos, el nombre de Dios se ha usado y se sigue usando, para pretender respaldar y validar todo tipo de cosas, buenas y malas. Si recordamos la era  de la "Inquisición", fue un tiempo que marca un espacio de la historia, en el que la intervención de "la Iglesia" específicamente en el período medieval europeo, castigó incluso físicamente, a los que según ellos eran considerados "herejes" al "negar su fe". Según la Iglesia Católica, estos negaban incluso los principios con los que se habían comprometido mediante el bautismo, que al convertirse a la fe se les había impartido.

Una vez más, y si repasamos la historia de referencia, nos percataremos que la verdadera "piedad", o sea, esa virtud por la que pensamos que estamos cerca de Dios, se sigue desvirtuando infinitamente, aún al día de hoy. Cuando evaluamos su aplicación, en muchos casos se encuentra muy lejos de la verdad cristiana. Si lo hacemos, encontraremos que la llamada "iglesia" en la mayor parte de nuestros países, mantiene una impresión errónea de lo que es la entrega y la fe. De esa forma, se castiga y se aplauden equivocados principios y falsas verdades.

Hoy día, con la excepción de religiones extremadamente violentas, ya no se asumen posiciones drásticas en las que se incluyan  agresiones físicas para hacer validar la fe. Pero la manera en que "nos juzgamos y evaluamos" unos a otros, golpea y destruye la verdadera esencia de la fe y de la verdad de Dios. La "apariencia de piedad" se ha apoderado de las organizaciones religiosas en general, y se adoctrina a los fieles, inspirados en las apariencias, lejos de enfatizar su aplicación en las verdaderas doctrinas del evangelio. Por ejemplo, el decoro al vestir debe ser parte del conjunto de cosas que describen a un buen cristiano. Pero el tema no debe ser usado para descualificar las personas que han aceptado a Cristo. El modelaje habla más que las palabras.  

Pidamos que Dios nos ilumine, y que podamos ser verdaderas lumbreras en el mundo. Que lejos de juzgarnos, nos protejamos y orientemos unos a otros a la luz de lo que enseñan los verdaderos preceptos de la fe cristiana.

"Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir... !  II Pedro 3:11